jeudi 2 septembre 2010

Negociaciones israelo-palestinas: una boda forzada que solo los padres quieren


Ha empezado hoy jueves 2 de septiembre de 2010 en Washington un nuevo ciclo de negociaciones entre Israelíes y Palestinos representados respectivamente por el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Los dos protagonistas aceptaron a regañadientes reunirse en la capital estadounidense después del enorme esfuerzo por parte del Presidente Obama que tuvo que convencerles de reunirse de nuevo para tratar de solucionar un problema que ha durado más de 60 años. La iniciativa de la Casa Blanca es loable pero la falta de condiciones previas a tales negociaciones no permite vaticinar ningún éxito. Las exigencias de los Palestinos que consisten en que el Estado hebreo interrumpa sus actividades de construcción de nuevas colonias después de que se acabe la moratoria de 6 meses impuesta por Netanyahu sobre la ampliación de asentamientos judíos en los territorios ocupados después de 1967 han sido rechazadas por la parte Israelí que afirmó no tener ninguna intención de prolongar la congelación más allá del 26 de septiembre. Los Israelíes exigen que los Palestinos reconozcan Israel como estado del pueblo judío, lo que comprometería el derecho al retorno a la indemnización de millones de refugiados actualmente presentes en países vecinos y perjudicaría a los árabes israelíes residentes en Israel y que no son de confesión judía. El futuro de Jerusalén, junto con la cuestión de los refugiados son unos de los asuntos más difíciles a resolver. Los Israelíes siguen ignorando todas las decisiones pertinentes de las ONU y pretenden que la ocupación les garantiza la seguridad en detrimento de los derechos del pueblo ocupado. Por parte de los Palestinos, el grupo Hamas que sigue controlando Gaza rechaza cualquier forma de negociación con los Israelíes afirmando que solo la resistencia armada puede liberar el pueblo palestino y vencer el "enemigo". La división entre Hamas y Fata, el partido de Mahmud Abbas, y las luchas para el poder tampoco ayudan la causa palestina ni da credibilidad al grupo de negociadores palestinos. A eso se añade la composición política del gobierno israelí que reúne miembros de partidos de extrema derecha, reticentes a cualquier división de Jerusalén y a cualquier interrupción de la colonización.

Cabe subrayar la gran ausencia de los europeos en esta ronda de negociaciones en las que Washington se queda sola entre dos protagonistas más divididos que nunca. Por otro lado, el hecho de forzar ambas partes en reunirse en una sola mesa para negociar un acuerdo de paz final sin preparar el ámbito ni el clima para ese acuerdo me parece un error fatal que llevará seguramente al fracaso de estas negociaciones. La falta de implicación de la comunidad internacional para poner presión a ambas partes y hacer aplicar las resoluciones y decisiones pertinentes del Consejo de Seguridad contribuirá a ese fracaso.


Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire